El frío se hace sentir con fuerza y, ante las bajas temperaturas, la solidaridad se activa en los barrios. Un grupo de mujeres pertenecientes a la Acción Católica de la Parroquia San Antonio de Padua de Alejandro Korn comenzó una conmovedora iniciativa: reunirse todas las semanas para tejer mantitas, escarpines, saquitos y diversas prendas de abrigo destinadas exclusivamente a recién nacidos y bebés en situación de vulnerabilidad.
La propuesta cobró vida luego de que las integrantes detectaran, mediante el trabajo diario de Cáritas, una creciente e insatisfecha demanda de ropa de abrigo para los más pequeños de la comunidad. Hoy, además de confeccionar las prendas, abren las puertas de la parroquia y convocan a los vecinos a sumarse a los encuentros de tejido o a colaborar con donaciones de lana.
El origen de una campaña con propósito
La idea inicial se gestó durante el mes de marzo, en el marco de las actividades por el Día del Niño por Nacer. "Armamos ajuares y les repartimos ese día a las mamás que vinieron a la misa, porque el padre hizo la bendición de las embarazadas", detalló Cecilia Nobile, una de las impulsoras.
Por su parte Jimena Obregón, la integrante más joven del grupo, fue quien encendió la alarma sobre la escasez de stock para los primeros meses de vida: "Familiares que colaboran en Cáritas me comentaron que siempre piden ropa de bebé y no hay mucha ropa de bebito. Como somos parte de la Acción Católica, se trata de eso, de hacer. Era una buena oportunidad para poder ayudar".
Historias cruzadas por los hilos y el amor al prójimo
Cada una de las tejedoras que se acerca a la parroquia arrastra su propia historia y un fuerte vínculo familiar con las agujas:
Ramona González: Empezó a tejer a dos agujas en un colegio de monjas y aprendió crochet mirando a su madre. Tras abrigar a sus hijos, nietos y bisnietos, hoy vuelca su experiencia en los bebés del barrio.
Silvia Gambarte: Es docente jubilada y se sumó recientemente a Acción Católica. Aunque domina las dos agujas, se propuso un nuevo desafío: "Como acá están con crochet, voy a aprovechar para aprender y poder colaborar también en esa técnica".
Rosario Pinat: Retomó el tejido movilizada por un milagro familiar. Tras iniciar cadenas de oración por el deseo de su hija de ser madre a los 40 años, la llegada de su futuro nieto la devolvió a las lanas. "Es una bendición", relató emocionada.
Cecilia Nobile: Aprendió a tejer en la misma parroquia a los 21 años mientras cursaba el embarazo de su primer hijo. Hoy es la "tejedora oficial" de su familia y una de las coordinadoras del espacio solidario.
Un cable a tierra que abriga comunidades
Para Mabel Lavayssiere, el espacio conjuga el bienestar personal con la ayuda social: "Me gusta porque es como mi cable a tierra, descargo todo lo que traigo encima. Te da la satisfacción de ayudar, de saber que algo que vos hacés le llega a alguien que lo precisa más allá de tu familia". Y concluyó con una realidad que golpea a los sectores más vulnerables de Alejandro Korn: "Más en este momento que hace frío y que sabemos que hay muchos bebés que no tienen abrigo".
¿Cómo colaborar o sumarse al grupo?
Las tejedoras solidarias invitan a toda la comunidad de Alejandro Korn a participar de sus jornadas:
Encuentros: Todos los martes a las 14:00 horas en las instalaciones de la Parroquia San Antonio de Padua.
Donaciones: Se reciben de forma urgente ovillos de lana nuevos o sobrantes (aptos para bebés, de textura suave) para continuar la producción de ajuares.